Tratamientos faciales

Revitalización facial con vitaminas

La revitalización facial con vitaminas es un tratamiento no invasivo que combina oxigenación con la aplicación de sueros concentrados (vitaminas, antioxidantes y activos hidratantes como ácido hialurónico). El objetivo no es “cambiar tu cara”, sino mejorar la calidad visible de la piel: hidratación, luminosidad y uniformidad.

Este tratamiento es para ti si buscas los siguientes beneficios:

Cicatrices atenuadas
Mejor textura
Menos brotes

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¿Qué es la revitalización facial con vitaminas?

La revitalización facial con vitaminas es un tratamiento no invasivo, muy similar a una oxigenación facial, diseñado para recuperar la vitalidad de una piel que se ve apagada, deshidratada o “estresada”. Consiste en aplicar sueros profesionales con vitaminas, antioxidantes y activos hidratantes (por ejemplo, ácido hialurónico) y ayudar a que se distribuyan y se absorban de forma más efectiva, buscando un acabado uniforme y confortable. No está pensado para cambiar rasgos, rellenar ni levantar, sino para mejorar calidad de piel: más hidratación, más luminosidad, textura más suave y líneas finas menos marcadas por falta de agua. Lo que suele notarse es un efecto de “buena cara” y piel más jugosa, con sensación de frescor y menos tirantez, sin agujas y sin tiempo de recuperación. Es especialmente útil antes de un evento o como tratamiento de mantenimiento cuando quieres verte mejor sin agresión. Para que el resultado sea más estable, normalmente se recomienda trabajarlo en varias sesiones según el estado de la piel y acompañarlo de una rutina básica de hidratación y fotoprotección.

Explicación del tratamiento

La revitalización facial con vitaminas se realiza como un protocolo de cabina pensado para activar luminosidad e hidratación sin agredir la piel. Primero se hace una valoración rápida para elegir el tipo de suero (vitaminas/antioxidantes/hidratantes) según si la piel está más apagada, deshidratada o sensibilizada. Después se limpia y se prepara la superficie para que el activo se asiente mejor, y a continuación se aplica el cóctel de vitaminas mientras se trabaja con una técnica tipo oxigenación para repartirlo de forma uniforme y potenciar la sensación de “piel fresca”. En esta fase es normal notar frescor y confort, no dolor, y el objetivo es que la piel se vea más jugosa y con mejor textura al terminar. Se cierra con un sellado hidratante y fotoprotección para mantener el resultado y evitar que la piel se descompense. No requiere baja: puedes seguir con tu día, y solo recomendamos evitar exfoliantes fuertes y calor intenso durante 24 horas si tu piel es reactiva.

Protocolo

Cada sesión consta de varios pasos que aseguran un proceso efectivo y seguro. Al cierre, damos pautas para mantener hidratación con cremas y agua, y para prolongar el resultado con cuidados en casa tras tu facial con vitaminas.

Tiempo de la sesión

45-60 minutos

Número de sesiones

1 sesión

Tiempo de recuperación

No

Anestesia

No

Tecnología avanzada

No

¿Esto es para mi?

 

Puede ser para ti si lo que buscas es mejorar la calidad real de tu piel —más hidratación, más luminosidad y una textura más uniforme— sin recurrir a agujas y sin necesidad de esconderte en casa después. Es el tipo de tratamiento que suele encajar cuando no quieres “cambiarte la cara”, sino verte con mejor aspecto: piel más jugosa, más cómoda, con ese efecto de “buena cara” que se nota en el espejo y también cuando te maquillas. Si últimamente notas la piel apagada, tirante, con el poro más marcado o con una sensación de cansancio que no se va ni con cremas, esta revitalización puede ayudarte a recuperar equilibrio y frescura sin agresión.

Beneficios

Poros más limpios
Menos grasa
Piel uniforme

Tipo de piel

Ventajas exclusivas

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¿Qué puedes esperar de este tratamiento?

Valores que consideran las preocupaciones de nuestros pacientes: 

Reducción de brotes activos

Desde las primeras sesiones notarás cómo los granos y espinillas disminuyen en cantidad e intensidad. La piel se siente más limpia, desinflamada y con mejor aspecto. El soporte de vitaminas faciales y vitaminas minerales puede aportar recuperación tisular.

El tratamiento mejora la textura y reduce el enrojecimiento, dando paso a un cutis más parejo, con menos imperfecciones visibles. En estética facial, el apoyo con mesoterapia con vitaminas ofrece frescura y luminosidad.

Gracias a la limpieza profunda y regulación del sebo, los poros se afinan progresivamente, lo que ayuda a prevenir nuevos brotes. En algunos planes se armoniza pómulos–surco (pómulos surco) para sostener el marco del rostro.

Al actuar en etapas tempranas del acné, se evita que las lesiones dejen cicatrices. Además, se incluyen técnicas que favorecen la regeneración. Con vitaminas inyectadas y otros componentes (como hidroxiapatita cálcica puntual), puede mejorar la calidad de soporte dérmico.

Una piel más sana y clara se traduce en mayor confianza. Este tratamiento no solo transforma tu piel, también mejora tu bienestar emocional. Seguir pautas de cuidado ayuda a prolongar el resultado.

Las evaluaciones confirman los resultados

Sí, si buscas una alternativa eficaz y segura para combatir el acné y refinar visiblemente la textura y apariencia de tu piel sin recurrir a tratamientos agresivos o invasivos. El facial con vitaminas es ideal si sufres de brotes frecuentes, puntos negros, exceso de grasa, poros dilatados, marcas o cicatrices residuales. También es una excelente opción si ya has probado productos comerciales o rutinas caseras sin obtener resultados duraderos, o si deseas complementar tu cuidado diario con una solución profesional y personalizada. Este tratamiento actúa desde la raíz del problema y ayuda a equilibrar tu piel de forma profunda, segura y progresiva. En planes integrales, es posible valorar armonización no facial (p. ej., aumento de glúteos) dentro de proyectos corporales, siempre independiente del facial con vitaminas.

Los resultados pueden variar en función de las características individuales de cada paciente, incluyendo factores como el tipo de piel, la naturaleza de la condición tratada y la respuesta al tratamiento. Además, la efectividad está directamente relacionada con la cantidad de sesiones realizadas, la consistencia en su programación y el cumplimiento riguroso de los cuidados post-tratamiento recomendados. En la mayoría de los casos, se requiere un mínimo de 6 sesiones para obtener resultados óptimos y duraderos.

Es un tratamiento no invasivo tipo oxigenación, donde aplicamos sueros profesionales con vitaminas y antioxidantes para mejorar hidratación, luminosidad y textura. El objetivo es que la piel se vea más descansada y se sienta más cómoda, sin agujas y sin tiempos de recuperación.

Es un tratamiento no invasivo tipo oxigenación, donde aplicamos sueros profesionales con vitaminas y antioxidantes para mejorar hidratación, luminosidad y textura. El objetivo es que la piel se vea más descansada y se sienta más cómoda, sin agujas y sin tiempos de recuperación.

Para pieles apagadas, deshidratadas, con tirantez, textura irregular o “cara de cansancio”. También para quienes quieren un extra de glow antes de un evento o buscan mantenimiento de calidad de piel sin tratamientos agresivos.

En muchas personas sí, sobre todo en brillo, confort y aspecto “buena cara”. Si la piel está muy deshidratada o sensibilizada, lo más valioso es el cambio progresivo al repetir sesiones.

No debería doler. Se percibe como una sensación fresca y confortable. Al ser no invasivo, no deja marcas como una técnica con agujas; como mucho, puede haber una leve rojez temporal en pieles muy reactivas.

Depende del objetivo:

  • “Puesta a punto”: 1 sesión.
  • Mejora de calidad de piel: 3–6 sesiones (cada 1–2 semanas).

No. Una limpieza profunda se centra en poros, extracción y limpieza de impurezas. La revitalización con vitaminas se centra en hidratación, luz y textura. Si hay acné activo, se puede integrar como apoyo, pero no es el tratamiento principal.

Muchas pieles sensibles lo toleran muy bien porque no es agresivo, pero siempre lo adaptamos. Si hay irritación intensa, heridas activas o un brote muy inflamatorio, primero conviene calmar y reparar antes de revitalizar.

Hidratación, rutina suave y protector solar diario. Durante 24–48 horas, mejor evitar exfoliantes fuertes, calor intenso (sauna/vapor) y combinarlo con tratamientos muy activos si tu piel es reactiva. Esto ayuda a mantener el glow y el confort más tiempo.

Depende de tu piel y del objetivo. Si buscas un efecto “buena cara” puntual, puedes hacerlo cuando lo necesites (por ejemplo, antes de un evento). Para mejorar calidad de piel de forma más estable, suele funcionar bien un ciclo inicial de varias sesiones y luego mantenimiento cada 4–6 semanas, ajustándolo según cómo responda tu piel y la época del año (invierno, cambios de estación, semanas de más estrés).

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