MEDICINA ESTÉTICA
Recupera el volumen perdido, redefine los contornos faciales y rejuvenece tu rostro con un tratamiento seguro, preciso y personalizado. Los rellenos dérmicos con ácido hialurónico permiten corregir arrugas, restaurar la hidratación de la piel y mejorar la armonía facial sin recurrir a la cirugía estética, consiguiendo un resultado natural desde la primera sesión.
Este tratamiento es para ti si buscas los siguientes beneficios:
Los rellenos dérmicos son procedimientos médico-estéticos diseñados para restaurar el volumen facial, mejorar el contorno del rostro y corregir los signos del envejecimiento mediante la infiltración de sustancias biocompatibles. Su objetivo es recuperar la armonía facial, suavizar pliegues y líneas de expresión y proporcionar un aspecto más fresco sin necesidad de recurrir a la cirugía plástica.
Aunque existen diferentes tipos de rellenos, el más utilizado actualmente son los rellenos de ácido hialurónico, gracias a su excelente perfil de seguridad, su integración natural en los tejidos y su capacidad para hidratar y aportar volumen de forma inmediata. También existen otros materiales de relleno, como la hidroxiapatita de calcio, el ácido poliláctico, el colágeno bovino o la hidroxiapatita cálcica, que se emplean en indicaciones concretas según el diagnóstico realizado por el especialista.
Los rellenos permiten tratar distintas zonas del rostro para realizar una corrección de arrugas, recuperar el volumen perdido con el paso del tiempo, redefinir los pómulos, perfilar el mentón o rellenar los labios, mejorando la apariencia general de forma equilibrada. Además, ayudan a corregir pliegues cutáneos, líneas de marioneta y otros signos propios del envejecimiento facial.
El lifting facial o determinadas técnicas de cirugía facial, los rellenos dérmicos son procedimientos mínimamente invasivos que ofrecen resultados visibles prácticamente de forma inmediata, con un periodo de recuperación muy corto. En muchos pacientes también pueden combinarse con otros tratamientos, como la toxina botulínica, los hilos tensores o protocolos de medicina regenerativa, consiguiendo un rejuvenecimiento facial mucho más completo y personalizado.
Todo tratamiento debe ser realizado por un equipo médico especializado en medicina estética, que valore la anatomía facial, seleccione el producto más adecuado y determine la técnica de aplicación para conseguir un resultado natural, armónico y seguro.
El tratamiento con rellenos dérmicos comienza con una valoración médica personalizada para analizar la anatomía facial, identificar las zonas que han perdido volumen y definir el efecto deseado. En función de las necesidades del paciente, el especialista selecciona el tipo de ácido hialurónico y la técnica de infiltración más adecuada para conseguir un resultado armónico y natural.
Antes de iniciar el procedimiento se limpia y desinfecta cuidadosamente el rostro. Dependiendo del área a tratar, puede aplicarse una crema anestésica para aumentar el confort. Posteriormente, el producto se introduce mediante agujas finas o una cánula de punta roma, una técnica que permite distribuir el material de forma uniforme y disminuir el riesgo de hematomas en el sitio de inyección.La infiltración se realiza de forma precisa en distintas profundidades de la piel para restaurar el volumen, redefinir el contorno facial, corregir arrugas y suavizar las líneas de expresión. En determinados casos, los rellenos también permiten tratar cicatrices de acné, mejorar la proyección del mentón o perfilar los labios, siempre respetando las proporciones naturales del rostro.
Tras la sesión es normal que aparezca un ligero enrojecimiento, inflamación o pequeños hematomas. Estos efectos adversos suelen ser leves y transitorios. Los eventos adversos graves son muy poco frecuentes cuando el tratamiento es realizado por un profesional cualificado y utilizando productos autorizados. Aunque los efectos secundarios asociados pueden variar según cada paciente, la mayoría desaparece en pocos días sin necesidad de tratamiento adicional.Los rellenos dérmicos ofrecen resultados inmediatos que continúan mejorando durante los días posteriores conforme el producto se integra en los tejidos. Además, pueden combinarse con otros tratamientos como la toxina botulínica, hilos tensores o protocolos de medicina regenerativa, permitiendo abordar de forma global el envejecimiento facial y conseguir un rejuvenecimiento mucho más completo sin necesidad de cirugía.
El tratamiento consta de varios pasos que aseguran un tratamiento efectivo y seguro.
30-45 minutos
1 sesión y 1 revisión
Una semana
No es necesaria
No
Los rellenos dérmicos con ácido hialurónico son una excelente opción si deseas rejuvenecer tu rostro sin recurrir a la cirugía plástica. Este tratamiento está indicado para personas que han perdido volumen facial con el paso del tiempo, presentan arrugas estáticas o desean mejorar el equilibrio y la armonía de determinadas zonas del rostro mediante una técnica segura y personalizada.
También es recomendable si buscas mejorar la estética facial sin alterar tu expresión natural. Los rellenos permiten tratar diferentes áreas como los labios, pómulos, mentón, ojeras, surcos nasogenianos y líneas de marioneta, consiguiendo un resultado natural que respeta las proporciones de cada paciente. En muchos casos, además, puede combinarse con otros tratamientos como la toxina botulínica, hilos tensores o un lifting facial no quirúrgico para potenciar el rejuvenecimiento global del rostro.
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Valores que consideran las preocupaciones de nuestros pacientes:
Los rellenos dérmicos permiten recuperar el volumen perdido por el envejecimiento de forma inmediata y natural. Son especialmente eficaces para redefinir pómulos, mentón y óvalo facial, mejorando la armonía del rostro sin necesidad de recurrir a la cirugía plástica. El tratamiento devuelve soporte a los tejidos y consigue un aspecto más joven y descansado.
El tratamiento está indicado para la corrección de arrugas, líneas de expresión y pliegues profundos, como los surcos nasogenianos o las líneas de marioneta. Los rellenos de ácido hialurónico ayudan a recuperar la hidratación de la piel mientras rellenan las depresiones cutáneas, proporcionando un resultado natural y equilibrado.
Cada paciente presenta necesidades diferentes, por lo que el equipo médico diseña un plan completamente individualizado. Dependiendo de la anatomía facial y de los objetivos estéticos, pueden utilizarse distintos tipos de rellenos, incluyendo hidroxiapatita de calcio o ácido poliláctico en determinadas indicaciones, consiguiendo un rejuvenecimiento progresivo y duradero.
A diferencia de un lifting facial o de otros procedimientos de cirugía facial, los rellenos dérmicos ofrecen una alternativa rápida, cómoda y con un tiempo de recuperación muy reducido. La mayoría de los pacientes puede retomar su actividad habitual el mismo día siguiendo unas sencillas recomendaciones médicas.
Los rellenos pueden combinarse con otros tratamientos de medicina estética, como la toxina botulínica, los hilos tensores o técnicas de medicina regenerativa, para tratar de forma integral los signos del envejecimiento. Esta combinación permite mejorar la calidad de la piel, restaurar el volumen facial y conseguir una apariencia general más armónica y natural.
Los pacientes tratados con rellenos dérmicos experimentan una mejora visible del volumen facial, la hidratación y la definición del contorno del rostro. Además de suavizar arrugas y pliegues, el tratamiento mejora la apariencia general de la piel y permite corregir signos de envejecimiento como la pérdida de firmeza o el descenso de los tejidos. Los resultados son inmediatos, naturales y continúan perfeccionándose durante los días posteriores conforme el producto se integra completamente en la piel.
Los resultados pueden variar en función de las características de cada paciente, la zona tratada, el producto utilizado y el cumplimiento de las recomendaciones posteriores al tratamiento. Una valoración médica personalizada permitirá establecer el protocolo más adecuado para conseguir un resultado seguro, armónico y duradero.
Existen diferentes tipos de rellenos según el objetivo del tratamiento y la zona que se vaya a tratar. Los más utilizados son los rellenos de ácido hialurónico, aunque también se emplean materiales como la hidroxiapatita de calcio, el ácido poliláctico, la hidroxiapatita cálcica o, en casos muy concretos, el polimetilmetacrilato (PMMA). Cada uno posee características específicas y debe ser seleccionado por el especialista tras una valoración médica personalizada para conseguir el mejor resultado.
La duración depende del tipo de producto utilizado, la zona tratada y el metabolismo de cada persona. Los rellenos de ácido hialurónico suelen mantenerse entre 6 y 18 meses, mientras que otros materiales bioestimuladores, como el ácido poliláctico o la hidroxiapatita de calcio, pueden estimular la producción de colágeno durante un periodo más prolongado. Con sesiones de mantenimiento es posible conservar los resultados durante años después del tratamiento inicial.
Se trata de un procedimiento muy bien tolerado. Antes de comenzar puede aplicarse una crema anestésica y muchos productos incorporan anestésico en su composición para aumentar el confort. Además, el especialista puede utilizar una cánula de punta roma, que reduce la molestia y disminuye la posibilidad de hematomas en el sitio de inyección.
Como cualquier procedimiento médico, pueden aparecer pequeños hematomas, inflamación o enrojecimiento durante los primeros días. Estos efectos adversos suelen ser leves y desaparecen espontáneamente. Los eventos adversos importantes son muy poco frecuentes cuando el tratamiento es realizado por un equipo médico cualificado y con productos homologados. También es excepcional que aparezcan reacciones alérgicas, ya que el ácido hialurónico es una sustancia biocompatible.
Sí. De hecho, es habitual combinar los rellenos con otros tratamientos de medicina estética para conseguir un rejuvenecimiento facial más completo. Según las necesidades del paciente, pueden asociarse con toxina botulínica, hilos tensores, tratamientos de medicina regenerativa o aparatología médica para mejorar tanto la calidad de la piel como el volumen facial sin recurrir a la cirugía.
Actualmente, la mayoría de especialistas recomienda evitar los rellenos permanentes en tratamientos estéticos faciales. Los productos reabsorbibles permiten realizar ajustes con el paso del tiempo y adaptarse al proceso natural de envejecimiento. La elección del tratamiento dependerá del diagnóstico médico y de los objetivos estéticos de cada paciente.
Durante las primeras 24-48 horas se recomienda evitar el ejercicio intenso, la exposición solar prolongada, saunas o fuentes de calor. También es importante no manipular la zona tratada ni realizar masajes salvo indicación médica. Siguiendo estas recomendaciones, los rellenos dérmicos se integran correctamente y ofrecen resultados naturales y duraderos.
Sí. Los rellenos dérmicos aprobados para uso médico han superado estrictos controles de calidad y seguridad. En Europa se utilizan productos autorizados y, en algunos casos, existen rellenos dérmicos aprobados por la FDA para otros mercados. La elección del producto adecuado y su correcta aplicación por un médico cualificado son fundamentales para obtener resultados seguros y naturales.
Las principales ventajas de los rellenos dérmicos son que permiten recuperar volumen, mejorar el contorno facial y corregir arrugas sin cirugía. A diferencia de otros procedimientos, el uso de rellenos dérmicos ofrece resultados inmediatos, tiempos de recuperación muy cortos y tratamientos completamente personalizados según las necesidades de cada paciente.
Después de la inyección es habitual notar una ligera inflamación, enrojecimiento o pequeños hematomas que desaparecen en pocos días. Tras la inyección de rellenos dérmicos, se recomienda evitar el ejercicio intenso, el calor excesivo y manipular la zona tratada durante las primeras 24-48 horas para favorecer una correcta integración del producto.
La aplicación de rellenos dérmicos permite tratar diferentes áreas del rostro. Los rellenos dérmicos en la cara se utilizan para restaurar el volumen perdido, perfilar el mentón, redefinir los pómulos, tratar arrugas finas, mejorar los labios mediante una inyección de ácido hialurónico o utilizar un relleno inyectable para el contorno facial, siempre respetando la anatomía natural del paciente.
El material de relleno se selecciona según la zona que se va a tratar, la calidad de la piel y el resultado que se desea conseguir. Existen diferentes opciones para el uso de los rellenos dérmicos, como el ácido hialurónico o los bioestimuladores de colágeno, y la inyección de relleno se adapta a las necesidades individuales para conseguir una apariencia natural y equilibrada.