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Esencia Estética Bilbao

La importancia de una buena Pedicura

Muy buenos días, vengo con un tema que deberíamos saber todos y estar muy concienciados de ello, pero por desgracia no suele ser así. Cada vez nos cuidamos más, pero es verdad que muchas veces se hacen las cosas por lucir y no por lo realmente importante que es nuestra salud y nuestro bienestar.

Debemos de cuidar nuestros pies tanto o más como hacemos con nuestro cabello o nuestra piel, porque unos pies mal cuidados pueden producir grandes problemas, llegando incluso a dificultarnos el caminar. Hacerse la pedicura no sirve sólo para que nuestros pies luzcan bonitos con los esmaltes de moda de la temporada si no que, además, puede mejorar nuestra salud.

El pie es una compleja estructura, la que más ha necesitado evolucionar de toda nuestra anatomía para la adquisición de la locomoción bípeda humana. Tiene dos grandes funciones: soportar grandes cargas y proporcionar propulsión con estabilidad dinámica. Incluso en personas sedentarias, las cargas recibidas por los pies son muy elevadas, pero en la práctica deportiva resultan mucho más altas.

Los pies son estructuras muy flexibles y complejas, que están formadas por 26 huesos, una treintena de articulaciones, numerosos músculos, nervios, ligamentos y vasos sanguíneos que forman un arco que permite distribuir el peso corporal en dos zonas de apoyo: la zona del metatarso y la zona del tarso posterior.

Los pies, además de soportar la masa corporal, realizan una gran actividad: entre cinco mil y diez mil pasos diarios. Por tanto, es imprescindible que los tratemos adecuadamente para preservar su salud y, en definitiva, conseguir nuestro bienestar.

Al andar, la fuerza para realizar el paso se concentra en la zona anterior de la planta del pie. Por tanto, si se utiliza un zapato con tacón alto, el esfuerzo se acumula en la zona posterior. Por esta razón, una de las afecciones más comunes es la metatarsalgia, que se caracteriza por sentir dolor en la zona anterior de la planta del pie. Con el uso reiterado durante años de tacones altos, se desarrolla una posición incorrecta del pie que favorece la reducción del tendón de Aquiles. Estas personas, si deciden utilizar zapato más bajo, pueden desarrollar una tendinitis crónica, ya que el tendón no vuelve a su posición anterior. Por otro lado, cuando el calzado es excesivamente alto, se fuerza la posición del pie al caminar y este movimiento repercute en la columna vertebral.

Las personas que padecen sobrepeso presentan más probabilidades de sufrir alteraciones de los pies, desde molestias y dolores hasta ampollas y torceduras.

Por otro lado, las personas diabéticas o con problemas circulatorios deben cuidar diariamente sus pies, ya que también son más propensas a sufrir alteraciones en esa zona.

La piel del pie difiere de la del resto del cuerpo en que no posee glándulas sebáceas, de manera que la película hidrolipídica es menos rica en componentes grasos y no protege adecuadamente esta zona. Además, la epidermis, en concreto el estrato córneo, tiene mayor espesor en los pies que en el resto del cuerpo, para así amortiguar el continuo roce al caminar.

Por otro lado, los pies presentan un elevado número de glándulas sudoríparas ecrinas. A través de ellas se elimina el agua, las sales y las sustancias de desecho.

Veamos la relación causal que puede existir entre nuestro calzado y algunas enfermedades de la piel:

1. Dermatitis alérgica:

La presencia de algún agente presente en la composición del zapato puede ocasionar dermatitis en pacientes sensibilizados, es decir, alérgicos. Se llama también por ello, dermatitis de contacto alérgica, que es un tipo de dermatitis que se produce por el contacto de sustancias a las que el paciente es alérgico. La localización más típica es en el dorso del pie, aunque puede afectar a todo el contorno.

2. Tiña del pie o pie de atleta:

La infección por hongos en los pies o en las uñas es más elevada en pacientes que realizan actividades deportivas y se debe al uso de calzado oclusivo. El calor en el pie, sumado al sudor, calcetines oclusivos y compartir duchas o vestuarios favorecen la infección. Las medidas para prevenir la infección por hongos en los pies y las uñas en los deportistas incluyen. Mantener las uñas de los pies cortas, lavado adecuado del calzado y la ropa, aprovechar las mejores tecnologías con calcetines sintéticos que absorben la humedad y zapatos de malla bien ventilados que reducen la humedad, mejora de la higiene en los vestuarios, gimnasios y piscinas.

3. Ampollas y rozaduras

No llevar un calzado adecuado produce roces y despegamiento de la piel en sus capas más superficiales, con formación de ampollas o erosiones completas. Son muy dolorosas. La mejor medida es prevenirlas, utilizando calzado adecuado, sobre todo para grandes caminatas. Cuando aparecen, se deben lavar con agua y jabón con un antiséptico para prevenir infecciones.

Las ampollas se suelen “pinchar” con una aguja estéril y vaciarlas el contenido dejando el techo. Dejarlas al aire siempre que se pueda favorece su curación. Para volver a calzarnos, cubrir las zonas de piel dañada alivia el dolor. Especialmente útiles son los parches hidrocoloides, que favorecen la cicatrización y la piel y son adherentes.

4. Dermatitis plantar juvenil:

Se trata de una manifestación asociada a la dermatitis atópica. Aparece en niños en edad escolar o pacientes jóvenes. Se trata de descamación y fisuración en la piel en las zonas de apoyo de los dedos y el metatarso. El calzado deportivo y de otros materiales sintéticos que favorecen la maceración del pie, junto a la actividad frecuente de los niños, más la piel sensible, son los factores responsables de su aparición.

5. Dermatitis macerada, mal olor del pie:

Se trata de una de las enfermedades dermatológicas de los pies que se pueden pasar por alto. Aparece sobre todo en varones jóvenes. Está causada por una infección por bacterias presentes en la piel y se asocia a aumento de la sudoración. Se presenta como maceración de los dedos, erosiones superficiales en la piel de la planta e intenso mal olor. No es una afectación grave, pero se trata con antibióticos orales y en crema, junto con antifúngicos. Además, se debe prevenir la sudoración y la maceración del pie.

6. Talón negro:

Es una hemorragia traumática en el talón frecuente en deportistas. Se asocia con los impactos frecuentes de acelerar y desacelerar en la práctica deportiva, como en el baloncesto, el tenis o el futbol. Se produce como consecuencia de una hemorragia debajo de la piel, asintomática, que adquiere color violeta o negro a la observación. No produce síntomas, puede dibujar diferentes formas y aparecer en cualquier localización del pie, aunque es frecuente en el talón.

7. Mal crecimiento de las uñas:

Más frecuente en las mujeres y asociado a los zapatos de tacón o apretados. Las uñas aparecen engrosadas, o desflecadas o con estriaciones horizontales que a veces son blanquecinas u otras veces de coloración marrón. Si se llega a afectar la matriz de la uña, puede llegar a dejar de crecer temporalmente.

8. Uña encarnada:

Es cuando la uña del primer dedo crece hacia adentro en el lateral y se clava en la piel. Es más frecuente en adultos jóvenes y un zapato apretado que traumatice el dedo puede ser el desencadenante. Si bien, también se asocia al corte excesivo de la uña.

9. Callos, ojos de gallo o helomas:

Son causados por el traumatismo repetido en la piel de un zapato mal ajustado. También influyen la anatomía del pie o las actividades que realizamos. Son mas frecuentes en las protuberancias óseas o en las zonas de apoyo.

10. Dedo del tenista:

Ocurre en el segundo dedo del pie, sobre todo cuando es más largo que el primer dedo. Los traumas repetidos por las paradas bruscas de la práctica de tenis, correr o boxeo hacen que la uña del pie se haga más gruesa con la formación de un callo alrededor. Si además hay alguna pequeña hemorragia de la uña adquiere color marrón o negro.

Como solo tenemos dos pies, y son para toda la vida hay que cuidarlos.

HÁBITOS E HIGIENE:

1. Hidrata la piel de tus pies todas las noches. En una piel hidratada, que es mucho más elástica, es difícil que aparezcan grietas o descamaciones, minimizando las posibilidades de infección por microorganismos.

2. Lava tus pies a diario y sécalos bien, sobre todo entre los dedos. Este pequeño gesto te ayudará a evitar infecciones causadas por hongos.

3. Acude a un profesional para realizarte la pedicura y un correcto corte de uñas para evitar que aparezcan las dolorosas uñas encarnadas.

4. Camina descalzo en casa. Practicar este saludable hábito unos minutos cada día tiene ventajas como liberar estrés, estimular la musculatura de los pies y mejorar la circulación sanguínea, entre otros.

CALCETINES Y CALZADO:

1. Apuesta por calcetines de materiales naturales como el algodón. Las fibras sintéticas no permiten una correcta transpiración del pie, favoreciendo así la sudoración. Si tus pies sudan mucho, cambia los calcetines más de una vez al día.

2. Elige el calzado adecuado. ¿Cómo? Deben ser flexibles y adecuados a la época del año, con un contrafuerte semirrígido en el talón y sujetos al tobillo, además de estar fabricados con materiales traspirables. ¡Ah! Olvídate de las suelas planas y las puntas estrechas. Las hormas estrechas o las puntas afiladas pueden provocar la aparición de juanetes.

MUÉVETE:

1. Disfruta de tu deporte favorito o camina al menos media hora al día. El pie tiene una función muy importante en nuestro sistema circulatorio. La sangre llega con facilidad hasta nuestros pies ya que “va de bajada” y es ayudada por la gravedad. Para que esa sangre retorne hasta el corazón es necesario que se activen una serie de bombas de retorno venoso. La primera de esas “bombas de retorno venoso” está situada en la planta de nuestros pies. Por todo ello, practicar deporte o caminar por lo menos media hora al día nos ayudará en nuestra salud en general.

PREVENCIÓN:

1. Protege tus pies en espacios públicos. Caminar descalzo en zonas comunes es un error que provoca contagios de una forma muy fácil. El contagio de hongos, papilomas o cualquier infección es muy rápido, con el simple contacto. Cuando se está en instalaciones deportivas como gimnasios, vestuarios o piscinas es muy importante usar las chanclas. Es un gesto sencillo que puede evitar muchos problemas.

2. No esperes a tener dolores o molestias en los pies, ya que una mala pisada puede generarte problemas de espalda, rodilla o tobillo. Detectando patologías a tiempo se evitan problemas mayores a largo plazo.

Una vez tenemos claro la importancia de nuestros pies, veamos lo importante que es llevar una rutina de cuidado. La pedicura es una gran manera de proporcionar cuidados básicos para la salud de nuestros pies.

¿Qué es?

Una pedicura es un tratamiento cosmético para los pies y las uñas de los pies. Su objetivo es proporcionar una limpieza profunda, con el objetivo de cuidar las uñas, eliminar la piel muerta, así como los residuos de suciedad que se pueden acumular. Contrariamente a la creencia popular, la pedicura ¡No es sólo para mujeres! Cualquier persona, ya sea hombre o mujer, que desee cuidar de sus pies puede realizarla.

Éstos son los principales beneficios:

-Detección temprana de problemas: Realizar una pedicura regularmente puede ayudar a detectar signos tempranos de callos, juanetes e infecciones por hongos. Estas condiciones son más fáciles de tratar cuando se identifican en sus primeras etapas.

-Disminuye las posibilidades de infecciones: Recortar, limar y limpiar las uñas de los pies les impide crecer hacia adentro causando infección. La eliminación de la suciedad y las bacterias de los pies también ayudarán a prevenir los trastornos de enfermedades de las uñas y los malos olores de los pies. También es importante mantener las uñas saludables porque protegen de traumas de los dedos de los pies.

-Conserva la humedad de la piel: Una pedicura incluye sumergir los pies en agua caliente y masajes con aceites o lociones que ayudan a conservar la humedad y la integridad de los pies. Los pies hidratados son menos propensos a ampollas, lesiones u otros problemas. También es importante mantener las cutículas hidratadas para evitar que las uñas crezcan con aristas o puntas abiertas que pueden causar lo que se conoce como uña enterrada.

-Exfolia los pies: La exfoliación, o la eliminación de células muertas de la piel, impiden que las células se acumulen y causen juanetes o callos que pueden ser incómodos y dolorosos. La eliminación de la piel muerta de los pies, especialmente en el talón, estimula el crecimiento de células nuevas para pies más suaves y atractivos.

-Promueve la circulación: La parte más agradable de la pedicura es el masaje. El masaje favorece la circulación y ayuda a aliviar la tensión en las pantorrillas y los pies. El aumento del riego sanguíneo puede reducir el dolor y ayudar a distribuir el calor por todo el cuerpo.

-Relaja el cuerpo: Una buena pedicura puede ser muy relajante. Esto ayuda a aliviar el estrés y puede ser terapéutico. La terapia de masaje alivia la tensión, rigidez y mejora el bienestar.

Los pies reciben poca atención en comparación con otras partes del cuerpo, como las manos y la cara. Los pies sanos son vitales para nuestra salud en general por lo que no hay que descuidarlos nunca. Debemos asegurarnos de realizarnos la pedicura al menos una vez al mes.

Para la salud de nuestros pies debemos mantener las uñas, cutículas y talones en buenas condiciones.

Bueno, ya sabéis, a cuidarnos mucho que cuerpo solo tenemos uno y nos va a acompañar todo nuestro recorrido por la vida.

Como siempre un placer, un saludo.

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