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Esencia Estética Bilbao

Toxina Botulínica

¡Muy buenos días! Como cada semana, vengo a hablar un poco sobre un tema relacionado con la belleza que pueda interesaros. Esta vez os voy a contar todo sobre la toxina botulínica, ya que cada vez es más utilizada por todo el mundo para diversos tratamientos.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es una proteína natural producida por una bacteria llamada Clostridium Botulimun.

Los primeros casos de botulismo fueron reportados en 1820 y posteriormente en 1895 Van Ermengem y Kempner lograros aislar el bacilo anaerobio. En Chile, los primeros casos confirmados por el Instituto de Salud Pública ocurrieron en la década de los 70 a raíz de la ingestión de legumbres contaminadas en un convento. A partir de 1943 se comenzó a trabajar para purificar la toxina. Carl Lamanna logra aislar la toxina botulínica tipo A y a partir de 1972 se inician sus primeras aplicaciones terapéuticas para controlar el estrabismo. Finalmente se extiende su uso a otras patologías como el blefaroespasmo.

Existen 8 serotipos distintos de toxina botulínica (A-C1 y C2-G). Todos son proteasas que actúan a nivel de la placa neuromuscular evitando la liberación de acetilcolina. Los serotipos A y B son los que tienen aplicación clínica.

El más utilizado es la toxina botulínica tipo A que actúa sobre la proteína SNAB-25 generando una denervación química temporal que se recupera en dos fases. Primero se generan terminales accesorios y posteriormente se produce la recuperación del axón afectado alrededor de 9 días luego de la aplicación.

¿Para qué se usa?

A partir de los últimos años el uso terapéutico de toxina botulínica se ha ampliado a una gran variedad de patologías.

USOS TERAPÉUTICOS:

Epasticidad:

La epasticidad es el incremento del tono muscular dependiente de la velocidad asociado a un reflejo miotático exagerado, formando parte del Síndrome de Neurona Motora superior.

La toxina botulínica facilita que el músculo epástico pueda manifestar su real capacidad de contracción de relajación y de fuerza muscular, con reducción de la contracción de los músculos antagonistas durante los movimientos voluntarios.

Daño cerebral secundario a accidente vascular encefálico o traumatismo encéfalo craneano:

Aproximadamente 2/3 de los pacientes sobreviven al accidente vascular encefálico (AVE), quedando con compromiso que puede incluir déficit motor, sensorial, visual y cognitivo.

En el 30% de los sobrevivientes post AVE, la extremidad superior queda severamente afectada y no funcional y en los casos en que se produce epasticidad ésta se desarrolla en forma creciente después de algunas semanas, produciendo rigidez y contractura muscular lo cual interfiere en el desempeño y autonomía produciendo frecuentemente dolor, lo que aumenta la discapacidad.

La toxina botulínica en estos casos, se utiliza a partir de la cuarta a sexta semana post AVE para prevenir la discapacidad producida por la rigidez de los músculos flexores de los dedos la cuál sin ésta, a los seis meses se instala interfiriendo severamente la función.

Parkinson:

En la EP el dolor y otros síntomas no motores son reconocidos en forma creciente como la mayor causa de reducción de la calidad de vida. El dolor es frecuente y puede ser de distintos orígenes, músculo-esquelético, distónico, neuropático y de origen central. Las inyecciones de toxina botulínica pueden ser efectivas para el tratamiento del dolor producido por la distonía focal.

La toxina botulínica también es efectiva y se usa para aliviar los síntomas de la hiperactividad del detrusor, con mejoría clínica disminuyendo los episodios de incontinencia, la frecuencia de diuresis diurna y nocturna, lo cuál es objetivado con la mejoría de la urodinamia.

Distonía:

La toxina botulínica puede ser una opción terapéutica para la distonía cervical, blefaroespasmo, distonía focal de la extremidad superior, distonía laríngea, espasmo hemifacial, temblor esencial de la extremidad superior, distonía focal de la extremidad superior y tics motor.

Parálisis facial:

En la parálisis facial periférica la toxina botulínica está especialmente indicada en la etapa aguda, para el manejo precoz de complicaciones tempranas, como las sincinesias y el espasmo hemifacial.

La TB es la mejor alternativa en el tratamiento de secuelas y complicaciones tales como, asimetría facial, sincinesias, espasmos musculares, mejorar la simetría facial con beneficios estéticos y en la calidad de vida.

Dolor crónico:

Se usa para el tratamiento de varios síndromes dolorosos, incluyendo dentro de estos, el dolor miofascial, el dolor lumbar crónico, la cefalea tensional, la migraña y en el dolor de origen neuropático.

Dolor miofascial:

Es una de las causas más frecuentes de dolor músculo-esquelético, cuya característica principal es la presencia de puntos gatillos altamente sensibles a la presión, que se localizan en bandas fibrosas de los músculos afectados.

Los efectos de la toxina botulínica en este caso cuando se combinan con un programa de masaje y ejercicios excéntricos de elongación y de reducción postural.

Dolor lumbar crónico:

Entre todas las causas del dolor lumbar crónico, el dolor miofascial de los músculos estabilizadores de la espalda, es una de las causas más frecuentes y que pocas veces se plantea como fuente de dolor. La toxina botulínica demuestra buenos resultados en el alivio del dolor lumbar crónico y puede ser muy efectiva respecto de tratamientos convencionales como el uso de esteroides y de anestésicos locales.

Síndrome piriforme:

El resultado es generalmente positivo logrando alivio del dolor a partir del quinto al séptimo día, en algunos casos requiere una segunda inyección para lograr remisión completa del dolor y se utiliza generalmente guía a través de ecografía.

Fascitis plantar:

En estudios de doble ciego se ha demostrado la reducción del dolor y mejoría de la función después de tres a ocho semanas.

Epicondilitis:

Un estudio en sesenta pacientes con codo de tenista infiltrando el punto de máxima sensibilidad se obtiene alivio del dolor entre el primer y tercer mes después de la inyección de toxina botulínica.

Migraña crónica:

En la migraña existe un protocolo internacional que describe los puntos y dosis a infiltrar. La toxina botulínica es segura y efectiva en el tratamiento de los adultos con migraña crónica, con reducción en el número de días con cefalea y con migraña, de la intensidad y del número de horas de dolor, del consumo de medicamentos analgésicos.

Dolor crónico neuropático:

Hay evidencia emergente con el uso de toxina botulínica para el tratamiento del dolor neuropático, como en la neuropatía periférica, neuralgia post herpética, dolor neuropático post disección de cuello, dolor asociado a miembro fantasma, neuromas del muñón, plexopatía braquial, utilizando múltiples puntos en bajas dosis inyectadas en el tejido subcutáneo y/o intradérmico.

USOS MÉDICO ESTÉTICOS:

Arrugas y líneas de expresión:

La toxina botulínica puede emplearse para tratar todas las arrugas producidas por el movimiento facial normal; sin embargo, otras arrugas, como las permanentes producidas por exceso de exposición a los rayos de sol, no van a mejorar con este tratamiento.

Los mejores resultados se consiguen en las arrugas del tercio superior de la cara (frente, entrecejo, y las arrugas peri-oculares o patas de gallo).

En la frente, además, la acción del resto de músculos que sí funcionan ayuda a conseguir el efecto de un lifting frontal, pero sin cirugía: se eliminan las arrugas de la frente y se corrige la caída de la parte lateral de las cejas sobre el ojo.

Otras arrugas que pueden mejorarse son las producidas por la contracción del músculo platisma en el cuello, y ciertas arrugas horizontales que aparecen en ciertas personas en el dorso nasal al sonreír, o en el mentón al cerrar los labios.

Las arrugas verticales del labio (código de barras) suelen necesitar tratamientos adicionales con rellenos.

Bruxismo:

Se denomina bruxismo al rechinar o apretar los dientes de forma involuntaria. Aunque en sí misma no es una dolencia grave, se trata de un desorden funcional bastante frecuente que puede tener efectos nocivos sobre otros aspectos de nuestra salud, como dolor de cabeza, insomnio, dolor dental, muscular y de oído, depresión, problemas dentales y de masticación, etc.

La toxina botulínica se aplica de forma ambulatoria con pequeñas inyecciones en los músculos motores de la mandíbula. Esto reduce sus contracciones involuntarias, pero sin afectar en absoluto a la capacidad de masticar. Aproximadamente 72 horas después, el paciente ya nota sus efectos, que pueden prolongarse entre 4 y 6 meses después de la sesión, lo que sin duda es una enorme ventaja sobre otros tratamientos como las férulas que requieren su uso diario.

Sudoración excesiva:

Se trata de un tratamiento eficaz y seguro que puede elevar la calidad de vida de los pacientes y evitar terapéuticas más agresivas, como la sipatectomía o la cirugía local.

La toxina botulínica es una potente neurotoxina que, mediante un mecanismo de bloqueo de liberación de acetilcolina, resulta efectiva para reducir la producción de sudor. Su efecto terapéutico principal deriva de su acción sobre la unión neuromuscular, ya que causa parálisis y relajación de los músculos en los que se inyecta.

Una de las principales ventajas es que los resultados son visibles a los pocos días del tratamiento.

Este tratamiento está especialmente indicado para eliminar la hiperhidrosis de las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies. En el caso de las manos suele ser necesario un bloqueo anestésico a nivel de los nervios de la muñeca, pero en las axilas no suele ser necesaria anestesia previa.

Sonrisa gingival:

Hay quién al sonreír, muestra una cantidad de encía mayor de lo habitual. Este protagonismo de la encía se conoce como sonrisa gingival y puede ser para muchas personas un simple rasgo característico de su sonrisa, o un problema estético que plantea en ocasiones dificultades para la confianza y la autoestima.

A aquellas personas a las que la sonrisa gingival les supone un complejo, es muy importante saber que en la mayoría de las ocasiones tiene fácil solución.

Además, este tipo de malformación facial presenta un exceso vertical del maxilar superior que confiere al paciente una cara demasiado larga y poco armónica.

La toxina botulínica es útil para evitar que los músculos elevadores del labio superior de la boca enseñen las encías de manera excesiva. Este problema es más común de lo que imaginamos, ya que se define como aquella en la que se muestran más de 4 mm de encía al sonreír. Mediante una pequeña infiltración conseguimos bloquear los músculos que elevan el labio, corrigiendo de forma natural la sonrisa.

--- Para obtener los mejores resultados la planificación del procedimiento debe ser individual.

Se requiere conocimiento y experiencia en el diagnóstico, una adecuada evaluación de cada paciente, para decidir sitios y dosis a infiltrar. En cuanto a la técnica, es necesario contar con habilidades, destrezas y el conocimiento de la anatomía y función de los músculos, para poder infiltrar en forma precisa los puntos motores de cada uno, que son las zonas de mayor concentración de terminaciones nerviosas. Esto significa que el músculo no se debe infiltrar en cualquier sitio, sino que hay lugares precisos para obtener los mejores resultados.

Pues con esto termino este extendido tema sobre la toxina botulínica. Ya sabéis, cualquier tipo de duda que os pueda surgir o un consejo de la profesional, o lo que necesitéis podéis poneros en contacto con el centro y las chicas os resolverán todo.

Como siempre un placer, un saludo.

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